30 agosto, 2007

El Arte y la Mirada

Alfredo Jaar es un artista visual chileno, radicado en NY. A lo largo de su trayectoria sus obras han estado siempre encausadas a la revisión de los rastros que dejan los crímenes contra humanidad.

Hace un par de días, junto a una amiga R. se nos pidió que escribiéramos algo acerca de la miradas, de los ojos. Yo prefiero darle la vuelta de tuerca y mirar hacia a dónde apuntan nuestras cámaras, lo que capturamos para posterioremente crear narraciones, y lo que dejamos de lado. Lo que se vuelve el "off" del cuadro elegido.

Con lo de la mirada me recordé inmediatamente de la Obra de Alfredo Jaar "Los Ojos de Emerita Gutete". Esta obra era parte del "Proyecto Ruanda", una serie de performance, acciones e instalaciones realizadas entre los años 1994 y 2000.La obra siempre lleva a una reflexión acerca de Ruanda. Hacía dónde hemos dejado de mirar.

Ir a un crítica de la obra

Greenpeace TV

Para compartir un poco, un video de Greenpeace, acerca de la tala de árboles en África.

22 agosto, 2007

Diez litros de nada

El pasado 21 de agosto de 2007, al mediodía, viendo las noticias de una cadena nacional, apareció un reportaje sobre la colocación de unas duchas en las playas catalanas. Estos innovadores dispositivos permiten al usuario, después de pasar una tarjeta por un lector, de disfrutar diez litros de agua durante unos veinticinco segundos. Las tarjetas son gratuitas y se recargan en todo tipo de establecimientos costando cada uso tan solo unos céntimos, además, las duchas tienen un horario para que se utilicen sólo en las horas habituales de disfrute de los bañistas. En definitiva, una buena iniciativa para combatir el derroche de agua que vemos habitualmente en verano en nuestras playas.
El fin de este artículo, no es sólo mostrar la importancia de poner en ejecución ideas de este tipo, sino de alentar a los directivos de algunas cadenas de televisión de cesar automaticamente a algunos reporteros que, sin conocer la importancia del tema, sin implicarse una pizca y sin pararse a pensar unos segundos como dar la noticia, se dedican a dar el reportaje, como en este caso, mientras caen los diez litros de la ducha que previamente activó para enseñarnos su funcionamiento, a la vez que nos alertaba de la importancia de ahorrar agua. Imagínense la escena, una periodista contándonos la eficiencia de estas duchas a la vez que malgasta diez litros y vaya usted a saber los anteriores que gastó para conocer su funcionamiento.
A estas alturas, la noticia sería encontrar a alguien que no fuera capaz de utilizar estos dispositivos.
Sólo pido que esta reportera no nos enseñe más, que no nos explique y muestre como se contamina un río a la vez que vierte un bidón de cinco litros de pesticidas o se quema un bosque mientras realiza un seminario avanzado para pirómanos. Por favor, un poco de coherencia en el tratamiento de las noticias, lo suficiente como para no insultar la inteligencia de la ciudadanía.

Eduardo Lamana. Biólogo

11 noviembre, 2006

Captura fotográfica de hongos. Un regalo para la vista

Una alternativa interesante para disfrutar del mundo de los hongos es la de la fotografía. Posiblemente no haya unos organismos más agradecidos para fotografiar, más fotogénicos, que las setas. ¿No es verdad que, aunque hayamos visto la seta de los enanitos más de una vez, nos admiramos al encontrarla con su sombrerillo rojo y sus puntitos blancos como si estuviera nevada? ¿Y qué decís de la increíble variedad de formas, tamaños y colores de muchas de ellas? Las colmenillas con su aspecto de panal de abejas, las pezizas en forma de copa de vistosos colores, los yesqueros de sorprendentes formas, los pedos de lobo con los que podemos “jugar” para ver cómo liberan las esporas al apretarlos (además de favorecer su dispersión)... Las plantas son también fáciles de fotografiar, pero a veces el viento nos impide sacar buenos planos, y los animales suelen esquivos o difíciles de localizar. Y no hablemos de los otros dos reinos: Monera (fundamentalmente bacterias) y Protista (protozoos en su mayoría) de organismos microscópicos a los que sólo los especialistas inmortalizan para su estudio. Fuera de broma, las setas están inmóviles y casi nunca cimbrean con el aire. Permiten que uno se tome tiempo suficiente para seleccionar el ejemplar o grupo que más nos interese, preparar la cámara, el trípode, el flash, ver la orientación y la incidencia de la luz... y ya sólo nos queda apretar el disparador. Además, con las nuevas cámaras digitales se hace mucho más fácil el proceso y podemos tener un archivo fotográfico, una colección de imágenes que, a modo de catálogo, podemos personalizar. Luego, con tiempo, alguna guía de campo o la ayuda de algún buen aficionado o especialista se pueden identificar los ejemplares. Acaso el único inconveniente es que debemos esperar a las épocas en las que podemos verlas con más abundancia, que son fundamentalmente primavera y otoño, siempre tras las lluvias y antes de que lleguen los calores excesivos o las heladas.
De esta manera obtenemos un “regalo para la vista”, y de paso aprenderemos mucho sobre la biología de estos organismos, algo que nos ayudará a conocerlos mejor, respetarlos y protegerlos. Lo que no quita que si vemos más de una comestible la recojamos para degustarla. Como decía un amigo cuando salíamos a fotografiar setas: Superada una determinada masa crítica, el interés científico se vuelve culinario. Gran razón tenía.

Felipe Castilla Lattke. Biólogo

04 octubre, 2006

Un mundo sostenible

Este verano he tenido la oportunidad de viajar a la India, a Calcuta. Llegar a Calcuta de nuevas por muchas cosas que te hayan contado, por muchas fotos que hayas visto impresiona.

Calcuta es caos y desorden, es un parque temático donde cada rincón es un escenario diferente de pobreza. La calle es la casa de miles de personas, en ella comen se lavan, duermen y pasan sus horas mezclados con el denso trafico, el interminable bullicio de las voces, los claxon, los ruidos, los animales, etc.

Y aunque las comparaciones son odiosas, analizo cada escenario con mi mente occidental, tratando de colocar en mi cabeza ese puzzle gigante de gente y caos y dar una explicación a su forma de actuar, y pienso entonces en nuestras ciudades, y en nuestra sociedad, y en como viajamos a países como éste a “ayudarles”, a enseñarles a sobrevivir, y tratamos de enseñarles nuestro modelo de vida sin darnos cuenta de que el mundo allí gira en otro sentido.

Quisiera decir que he hecho mucho por ellos en este viaje, pero supongo que me han aportado mucho más ellos a mi, tanto a nivel personal como a nivel profesional.

Me han enseñado a sentirme llena de verdad, a descubrir una alegría que crece desde dentro cuando aprendes a mirar a la gente a los ojos, a compartir con ellos tu tiempo, tus caricias.

Por otro lado, trabajo en educación ambiental, y me cuesta que la gente de aquí comprenda por qué es importante que se conserve el medio natural. Y allí, en un país en el que la gente vive en las calles descubro que son unos ecologistas natos.

Hay quien dice que no es ecologismo, sino necesidad, y yo me pregunto ¿Qué diferencia hay? El ecologismo nace de la necesidad de crear sociedades sostenibles, y quizás ellos han descubierto por pura necesidad de supervivencia el valor del reciclaje para disponer de recursos, la necesidad de conservar el suelo fértil para poder alimentarse, la importancia de no derrochar el agua que necesitan para sobrevivir. Mientras que nosotros nos creemos los dueños y señores de todos los recursos de la tierra y los derrochamos a nuestro antojo, sin pararnos a pensar que un pequeño esfuerzo por hacer el planeta más sostenible es una obligación que todo ser humano debería tener, y que de verdad ayudaría a que miles y millones de personas encontraran otra felicidad que no sea la que produce el poder sobrevivir, sino la que produce simplemente el poder vivir como autenticas personas.

Rebeca Baeza Nadal

18 septiembre, 2006

¿Achaques de verano?


Desde hace unos días convivo con un terrible dolor garganta. Hoy los virus han terminado de apoderarse de mí y me he levantado con una fiebre inusual. Me he acercado al médico y me ha diagnosticado “gripe de verano”. El aire acondicionado y los cambios bruscos de temperatura resecan las mucosas y debilitan las defensas, creando en tu interior un ambiente ideal para que los virus se apoderen de el. El tratamiento es sencillo, descanso y paracetamol.
Mientras mataba las horas entre calmante y descanso, una noticia me ha dado que pensar. “Crisis ambiental en las Cataratas de Iguazú”. La sequía ha convertido a las monumentales cataratas en unos delgados hilos de agua. La conocida Garganta del Diablo también ha enfermado y las causas son bastante parecidas: intenso calor, escasez de lluvia; le han diagnosticado “calentamiento global”. El tratamiento, respeto ambiental, energías limpias, reducción de residuos, disminución en la emisión de contaminantes, conservación de los bosques.......su curación depende de todos nosotros.



*Garganta del Diablo, Argentina, 30 de marzo de 2006

15 septiembre, 2006

Sobre mi calidad de vida

Acaso por recurrente se cansa uno de abundar en la protesta de lo hartos que estamos los madrileños de las obras, el ruido y la contaminación. Pero hay que decirlo: mi calidad de vida como habitante de esta ciudad se ha deteriorado sobremanera en los últimos tiempos. Creo que no hay respeto por el ciudadano, ninguno, y lo peor de esta situación es que tengo la sensación de que “vale todo”. Es terrible. El poder de Gallardón y Aguirre parece ilimitado y hacen y deshacen a su antojo, sin miramientos, quizá asesorados por colaboradores sin ninguna sensibilidad que transmiten a ellos su frialdad. Las normas urbanísticas, la legislación ambiental, el patrimonio natural y arquitectónico... son meros títeres que parece que usan o apartan a su antojo para conseguir sus fines.
Veo con tristeza que ni siquiera la comunidad científica, el peso de los expertos más prestigiosos, no sirve cuando ellos también protestan. Y lo peor de todo es que se les descalifica, se pone en duda su juicio, que en su lugar sí es sano. ¡Vaya despropósito!
Me gustaría ver a uno de estos nuevos faraones apretados en el autobús, atascados en una vía, esperando largo tiempo en una parada, pagando por aparcar, pasando calor por los fallos de los servicios, tragando polvo, aguantando ruidos insoportables, viendo cómo los árboles de su entorno desaparecen... Pero no, ellos no sufren esto.
Soy de los que piensa que el fin no justifica los medios, sobre todo si no parece que haya fin y nos estamos hipotecando a largo plazo, gastando los “cuartos” para conseguir unos supuestos “medios” que a ellos les den “enteros” electorales.
No creo que tener la mayoría electoral les justifique tanta soberbia ni creo que deban perder por ello la sensibilidad para los ciudadanos, que sufren con lo que han de aguantar o viendo como se destruye el patrimonio natural, un bien de por sí escaso y poco valorado.
Hay un precioso texto que aparece en el monasterio de Uclés que dice quod fas facere debui et feci, que viene a decir algo así como “lo que estaba bien que hiciera debía hacerlo y lo hice”.
Pues me gustaría que hicieran que lo que crean que es bueno, pero que piensen que hay formas más cuidadosas y sensatas de hacerlo.
Yo, al menos, espero que en las próximas elecciones los ciudadanos de Madrid ciudad y autonomía no les voten y les boten. Ojalá los que vengan tengan en cuenta está reflexión que sé que comparto con muchos madrileños.


Coyote Reservado.